Hay muchas bodas que se han tenido que cancelar porque el novio o la novia se portaron muy mal antes de dar el "Si acepto".
Imagina tener todo listo para tu boda: salón, banda, comida, el vestido y hasta la luna de miel... pero que se vaya todo al traste porque el novio no supo contenerse las ganas de echarse una canita al aire.