Una de las cosas sagradas para todo hombre es el carro, por eso duele tanto prestarlo y te mata que te lo entreguen chocado.
Imagina que uno de tus hijos te choque el carro ¿Cómo reaccionarías? Algunos se quitarían los pocos pelos que le quedan, otros quedarían pasmados y algunos pocos harían lo que hizo este señor.