Todos los que usamos taxi o Uber nos hemos enganchado con el conductor a contarle nuestros problemas y terminamos terapiados.
Si no tienes para pagar una terapia psicológica, lo mejor que puedes hacer es pedirte un taxi o un Uber y vas a tener un viaje placentero donde vas a contarle tus problemas a un desconocido y te van a dar los mejores consejos desinteresados.