Una sexy maestra estaba tan buena que sus alumnos quería que les enseñaran más que matemáticas y lo hizo.
La peor maestra del mundo: además de enseñarles a sumar, restar y algunas fórmulas químicas. Les enseñaba a emborracharse y enfiestarse con hongos a sus alumnos para terminar en fiestas sin ropa... La cachó el marido, la demandaron y ahora podría trasladar sus fiestas locas a la cárcel.