El hambre no discrimina si eres niño, adulto, hombre o mujer, pero si te da mal genio cuando no haz comido tienes un problema.
Qué culpa tiene el mundo de que no hayas desayunado, almorzado o cenado. O que te hayas puesto a dieta justo en el mes de tu cumpleaños. Si tienes hambre aguántate pero no friegues a los demás con tu mal humor.