La gente religiosa tiene muy buen corazón y por eso es la víctima más recurrente en las estafas que hacen en nombre de Dios.
Hay mucha gente que no cree en nada, ni nadie y vive del buen corazón de las personas, pero no porque lo que voluntariamente quieran darle, sino porque se inventan estafas religiosas y terminan ganando mucho dinero.