Si crees que ir donde tu masajista es como visitar las cariñosas estás muy equivocado, debes confiar en ellas tanto como en tu amante.
Si eres de los que suele ir a los masajes debes saber que no es como ir a las cariñosas. No le prestas tu espalda y sobretodo tu cuello a cualquiera, pues podrías morir en el intento.