Para ser infiel solo se necesitan ganas. No necesitas el tiempo el lugar perfecto, solo encontrar la oportunidad ideal.
Justo cuando eres más feliz con tu pareja empiezas a sospechar de que tanta perfección no puede ser cierta. Entra la duda, sospechas y cuando le pones la trampa ¡Zaz! Descubres la cruda verdad y decides tomar venganza.