Dios te da señales divinas para que hagas o no hagas cosas, pero la mayoría de nosotros es tan terco que a pesar de ver las señales, jamás hace caso.
La diferencia entre tener una buena vida y una llena de retos y preocupaciones es que le hagas caso a las señales de dios. A veces no te avisa ni una vez, pero a veces te manda tantas señales que tu de burro nunca las lees.