Cuando un mesero no te trate bien lo mejor que puedes hacer es huir de ese lugar, porque si lo enfrentas o te quejas vas a terminar pagándolo muy caro.
Que un mesero te trate mal no debería pasar, pero pasa. Sin embargo, hay gente que se ensaña en hacerle la guerra y terminan comiendo porquerías que le mandan desde la cocina o pagando propinas que no quieren pagar.