A todos los hombres les encanta ir a que le hagan un masajito de vez en cuando... pero sus esposas no se ponen muy contentas cuando se enteran.
Qué mejor que tener a tu hombre tranquilo, relajado, sin gritos ni peleas en la casa... pues bien, si quieres que tu marido ande manso como cachorrito, mejor dale permiso de ir a donde las cariñosas.